martes, 14 de diciembre de 2010

Los proyectos: ideas en movimiento - Último programa

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad” - Victor Hugo

“La última de las libertades Humanas es la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino” - Viktor Frankl


Es curioso como algunas ideas van tomando forma al llevarlas a la práctica. Es notable como van revelando dimensiones que ni se habían pensado, como se complejizan, como se enriquecen con la propia experiencia. Echada a rodar, una idea es una fuerza poderosa que desafía las capacidades personales, abre nuevas posibilidades y transforma la manera de estar en el mundo. Una idea en movimiento es un proyecto, es decir, algo lanzado hacia adelante.

En agosto de 2009 lanzamos Pensar en Nada. Fue la concreción de una idea de programa de radio que puesta en marcha fue transformándose y, porque no, transformándonos. La propuesta era sencilla: hacer un programa semanal combinando información y entretenimiento para abordar temas sobre sociedad, bienestar y ambiente. Uno de los objetivos fue contribuir a la difusión de las actividades de los actores sociales que a diario trabajan por mejorar la calidad de vida de las personas o al menos, por hacer una diferencia significativa.

Este pretendió ser un espacio para sumar más voces que pudieran contribuir a enriquecer la mirada. Hablamos con diferentes personas, con profesionales y referentes que pudieran ayudarnos a pensar los temas que proponíamos en cada programa. Hablamos del hambre, de la meditación, de política, de la risa, de la biodiversidad, de marginados, de la comunicación, de educación, de la música, del destino… propusimos muchos temas y a todos nos arrimamos con mirada curiosa y ganas de aprender.

Entendimos que pensar en nada era una paradoja, que no era no pensar, que era pensar en libertad. Originalmente el nombre nació en una canción de León Gieco, y también comprendimos que la nada era un espacio para crear, una posibilidad, una oportunidad, una hoja en blanco. Al fin de cuentas, los seres humanos no podemos no pensar, pero podemos elegir en qué pensar y cómo. Nuestro interés fue ofrecer un servicio tomando como premisa el concepto que comparten en su raíz la palabra comunidad y comunicación: “poner en común”.

Hoy, luego de 72 programas ininterrumpidos, Pensar en Nada está cerrando una temporada muy satisfactoria. Ha sido una aventura maravillosa, hemos crecido mucho y estamos muy agradecidos con todos los que nos han acompañado de una manera u otra en este recorrido. Muchísimas gracias a los que creyeron en este proyecto, a quienes siempre apoyaron este sueño y lo sigue haciendo. Ya estamos avivando ideas para tener la oportunidad de volver a encontrarnos el año próximo. Veremos que nos depara el futuro o, mejor aún, que le tenemos preparado nosotros.

En el último programa del año queremos hablar de proyectos. Quizá una metáfora que puede ayudar a ilustrar la idea es pensar en una semilla. En ella reside la idea de origen, la que al poner en terreno va germinando, va echando raíces, y cuyo brote va creciendo constante y pacientemente. Viktor Frankl decía que “el hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”. Bueno, vamos por eso.

Empieza un nuevo año y creemos que es una linda oportunidad para hablar de los proyectos que tuvimos y de los que están por venir. Conversaremos con Diana Levinton, , socióloga de la UBA, coach internacional, docente, investigadora y co-fundadora y Directora Académica del Ontological Design Institute. Un proyecto tiene distintas etapas: la idea, el diseño, la ejecución y la evaluación. ¿En qué etapa está tu proyecto?, ¿qué se necesita para llevar adelante un proyecto?, etc.

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Conservación y sociedad

El pronóstico para los próximos 20 años no es muy alentador para el hombre. Para el 2030 el continúo deterioro del ambiente puede poner en serio riesgo la sustentabilidad de la sociedades tal y como la conocemos. Los científicos vienen evaluando los cambios que se han suscitado los últimas décadas en la historia de la humanidad para comprender las transformaciones que están impactando en el planeta y poder desarrollar planes de acción que reviertan la situación o, al menos, la mitiguen. La conservación de la biodiversidad es imperativa y para lograrlo es preciso el compromiso de cada persona.

Este sábado en Pensar en Nada abordaremos la relación entre conservación y sociedad para pensar las implicancias que tiene la participación de todos los actores sociales en la protección del ambiente. Conversaremos con Ana Murgida, licenciada en Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, quien ha publicado trabajos sobre la adaptación social y los desafios del cambio climático. También, tendremos la columna especial de nuestra bióloga Marina Homberg  para compartir la experiencia de conservación que se realiza en el país.

A continuación compartimos un artículo sobre algunas ideas que se discutieron en el I Congreso Latinoamericano de Conservación de la Biodiversidad, que se realizó en Tucumán entre el 22 y el 26 de noviembre de 2010:

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL, FACTOR QUE DETERMINA LA EVOLUCIÓN ECOLÓGICA
En las deliberaciones y conferencias que se realizaron en el Congreso Latinoamericano de Conservación de la Biodiversidad realizado en la provincia de Tucumán, los lineamientos estuvieron centrados en apelar a un uso responsable de los recursos naturales como verdaderos “servicios” para el desarrollo sustentable de la humanidad.

El capital natural en el desarrollo de la humanidad prevalece aún ante tantas actitudes irracionales y atentatorias contra la regulación misma de la propia evolución. Ese capital conlleva para su preeminencia la articulación de muchos factores sociales, culturales y económicos que tiendan a garantizar la preservación de la matriz ecológica y ambiental que cobija al hombre mismo. Por ello, la importancia radica en aspirar a la utilización responsable de diversos elementos funcionales que componen nuestra naturaleza asemejados a verdaderos servicios indispensables para asegurar la supervivencia misma de nuestro nicho comunitario.

A grandes rasgos puede caracterizarse este proceso como el eje sobre el cual giraron las diferentes exposiciones, simposios y conferencias que se desarrollaron en nuestra provincia en el marco del I Congreso Latinoamericano (IV Argentino) de Conservación de la Biodiversidad que culminó en la jornada de ayer. Básicamente, en la mayoría de las disertaciones concretadas se tuvo en cuenta la advertencia sobre la expansión demográfica y económica de la raza humana que condiciona gravemente el estado de equilibrio natural de las otras especies (animales y vegetales) que habitan el planeta, pues se lleva adelante la desaparición indiscriminada de ecosistemas, por la tala de bosques, la degradación de los suelos, la contaminación ambiental, la caza y la pesca excesivas, todas ellas causas que se constituyen en estigmas amenazantes para la capacidad de la biosfera y limitan su función de sustentar la vida humana a través de diversos servicios naturales y recursos renovables.

En este sentido, la bióloga e investigadora del CONICET, Bibiana Vilá (cuya orientación profesional se relaciona con el estudio de la "Conservación y uso sustentable de vicuñas silvestres") trazó los lineamientos principales que se necesitan para el abordaje integrador tanto de la investigación como de la preservación de los distintos ecosistemas (flora y fauna) en concordancia con las necesidades del hombre como cualidades intrínsecas de su naturaleza como tal.

"La clase de ciencia que hay que hacer para el manejo de fauna (extensible para otros grupos biológicos) es interdisciplinaria, donde se incluyan aspectos sociales y naturales. Esto permite la constitución en el manejo de lo que se denomina la ciencia ambiental. Hablamos de una etnociencia ya que incluyen saberes, prácticas y comportamientos locales y regionales sobre las especies y sus uso, esas valoraciones de las comunidades locales deben ser tomadas en cuenta para que los planes de manejo lleven a resultado exitosos dentro de un proyecto de educación ambiental", consideró.

De esta manera, la profesional propuso la articulación de puntos y marcos lógicos que permitan establecer relaciones socio-institucionales abarcativas para determinar los potenciales impactos ambientales causados por la presencia humana en el comportamiento de las comunidades animales y vegetales en pos de reducir las consecuencias.

Una cuestión de eficiencia y restricción
A partir de esta suerte de configuración de marco teórico y práctico a lo que se orienta es a promover la satisfacción de los menesteres de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades. Instancia esta que posee la meta de alcanzar el denominado desarrollo perdurable del ecosistema en su magnitud. "Cualquier especie silvestre tiene una cualidad intrínseca que se denomina 'potencial futuro de evolución' la cual debe sostenerse para buscar la sustentabilidad. Todo proyecto científico y accionar personal debe tener en cuenta como parámetros el maximizar el tamaño poblacional de las comunidades biológicas, mantener la variabilidad genética, mantener los comportamientos naturales de la especie, no interferir en la selección sexual de los animales, mantener la fortaleza silvestre (no interactuar con fármacos en la salud general de la población)", apuntó.

En torno a tales aspectos de conservación, la bióloga resaltó que se manifiestan una serie de vinculaciones con factores culturales, la cosmovisión y percepción sobre las especies que establecen las propias comunidades sociales, el marco legal en el que se insertan las prácticas que se imponen sobre el ambiente y sobre todo la estabilidad de políticas proteccionistas dispuestas a largo plazo, donde lo fundamental radica en mantener la propiedad pública del recurso natural sin afectar sus cualidades. Así, insistió en ponderar la educación ambiental como un aspecto clave.

"El manejo de la flora y fauna está relacionado con la sustentabilidad y la conservación si se basa en una relación estrecha entre la eficiencia y la restricción. Se pueden cumplir con todos los requisitos de sustentabilidad biológica pero ello dista de generar desarrollos sostenibles en las comunidades locales", a partir de la aseveración fundada por Vilá, surge el interrogante de si el uso sostenible de los recursos naturales, implica, a su vez, un verdadero desarrollo sustentable.

"Son dos instancias diferentes, porque la palabra desarrollo implica cambios en el estado de los usuarios, la escala del desarrollo es social y comunal mientras que el uso sustentable es poblacional y biológico", aclaró, al tiempo de argumentar que "existe una relación inequívoca entre la sustentabilidad de la vida humana con el uso de los recursos de forma prudente y con restricciones".

De esta manera puede considerarse que el uso de un recurso natural no siempre significa su conservación, que puede no ser sustentable. "En el marco de la ciencia ambiental es un complejo entramado de interacciones biofísicas y socioculturales donde el rol del científico se basa en tener datos de base previos para hacer comparaciones posteriores de modo tal de poder medir y cuantificar esta sustentabilidad", finalizó la profesional.

Actividades negativas para la diversidad biológica
* Desmonte de tierras, la eliminación de tierras húmedas, la inundación para reservorios para riego, el desplazamiento de la vida silvestre mediante cercos o ganado doméstico, el uso intensivo de pesticidas.
* Proyectos de piscicultura (cultivo de peces) que comprendan la conversión de importantes sitios naturales de reproducción o crianza, la pesca excesiva, la introducción de especies exóticas en ecosistemas acuáticos naturales.
* Proyectos de transporte que abarquen la construcción de caminos principales, puentes, caminos rurales, ferrocarriles o canales, los cuales podrían facilitar el acceso a áreas naturales y a la población de las mismas.
* Canalización de los ríos.
* Actividades de dragado y relleno en tierras húmedas costeras o del interior.
* Proyectos hidroeléctricos que impliquen grandes desviaciones del agua, inundaciones u otras importantes transformaciones de áreas naturales acuáticas o terrestres.
* Pérdida en gran escala del hábitat, debido a la minería y exploración mineral.
* Conversión de los recursos biológicos para combustibles o alimentos industriales.

Medidas de conservación de hábitats naturales
* Promover una integración entre el desarrollo económico y el ambiente.
* Establecer programas de mapeo y monitoreo de los ambientes y sus poblaciones de flora y fauna.
* Evitar la introducción de especies exóticas, salvo que sean beneficiosas y con exhaustivos estudios previos.
* Establecer programas para la recuperación de especies amenazadas.
* Implementar una política forestal que priorice el manejo sostenido de los bosques nativos.
* Establecer programas de control sobre el comercio de la vida silvestre.
* Contribuir a la reintroducción de especies en retroceso en su ambiente natural a través de zoológicos, jardines botánicos, acuarios y estaciones de cría.
* Realizar inventarios de los recursos naturales, que deben abarcar genes, especies, poblaciones y ecosistemas.
* Proteger las colecciones de referencia depositadas en los museos, ya que constituyen invalorables bancos de datos representativos de la diversidad biológica.

Fuente: Elsigloweb 27/11/2010

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jueves, 2 de diciembre de 2010

Sobreinformación

¡Atención! ¡Su sistema está saturado!. Este podría ser un mensaje intermitente que podría aparecer en nuestra mente mientras suena un chirrido molesto para señalar que estamos sobreinformados. Aunque los humanos son seres análogos, este aviso al mejor estilo mundo digital, podría ser útil para saber que es tiempo de conectarnos con una experiencia humana. En especial en estos tiempos de desafíos con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Es incuantificable la información que recibimos a cada momento a través de diferentes dispositivos ¿es posible que provoque mayor confusión y bloquee la capacidad de análisis y procesamiento?, ¿estamos intoxicados de información?.

Este sábado en Pensar en Nada abordaremos la sobreinformación como tema central. ¿Cómo nos afecta la tecnología y la abundancia de información?, ¿a los argentinos nos cuesta cada vez más abstraernos de esas herramientas tecnológicas y entablar una comunicación más directa, más “humana” entre las personas?. Conversaremos con Gaby Menta, consultor de medios y web 2.0 para conocer su mirada al respecto. Además, tendremos la columna de Juan Ignacio Basterra. Mientras tanto, compartimos un artículo sobre un libro que reflexión sobre la "era de la información".


Para Mariano Ure, autor de "Filosofía de la comunicación en tiempos digitales", comunicarnos más no es siempre mejor."Filosofía de la comunicación en tiempos digitales", así se llama el libro de Mariano Ure, quien parte de esta premisa para desgranar la práctica de esta forma de interacción y su estrecha relación con lo tecnológico.

"La comunicación se ha convertido en una práctica habitual que nos envuelve, todos intercambiamos información y consumimos productos mediáticos, pero pocas veces sabemos hacia dónde nos conduce", señaló el autor, doctor en Filosofía por la Universidad de Pisa y magíster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Bolonia, nacido en Buenos Aires en 1976.
Al parecer, y según sus dichos, estar dentro de la comunicación es un gran paso, luego hace falta apropiarse de ella y saber administrarla para que ayude al desarrollo social.

Ure se refirió al crecimiento inmensurable de este fenómeno que abre cada vez más posibilidades de intercambio y que tiene gran penetración. “En nuestro país, por ejemplo, hay más líneas de teléfono celular que habitantes. Sobre ellas pueden construirse políticas para democratizar el conocimiento y la cultura”.

Sin embargo, definió, hay que tener conciencia de que lo cuantitativo no reemplaza lo cualitativo. Es decir, “comunicarnos más no es siempre mejor, tener muchos amigos en Facebook tampoco nos hace más sociales, ni aumentará nuestro compromiso con los demás”, sentenció.

El desafío es, como dice el especialista Dominique Wolton, destecnificar la comunicación, que no es dejar de usar las tecnologías, sino comenzar a interesarse sinceramente por la realidad del otro.

Características de una "buena comunicación" En el periodismo suele identificarse la buena comunicación con la calidad técnica de noticia en su fase de producción. Este criterio es claro, pero olvida lo principal, que es la recepción de la información por parte del público. La buena comunicación está dada más por los efectos personalizantes y democratizadores que por las técnicas.

La información y los datos son buenos siempre y cuando sean completos y transparentes, pero sobre todo si finalmente está al servicio de la autodeterminación de las personas, sin exclusiones.

La mala comunicación, por otro lado, es la que instrumentaliza, la que manipula, la que no da espacio a la respuesta o a la crítica, la que restringe aunque sea indirectamente la libertad.

Filosofía a la comunicación actual“La filosofía no es asunto sólo de expertos. Tampoco es un pensamiento abstracto inaccesible”. En este tiempo, la filosofía tiene que reencontrarse con lo cotidiano para ofrecer una mirada distinta. La filosofía es útil para la vida, para comprenderse a uno mismo y para saber elegir bien.

Existen decenas de utopías de la comunicación basadas en las nuevas tecnologías digitales, por lo que el aporte de la filosofía consiste justamente en desenmascararlas y denunciarlas.

Por su parte, el autor también dedicó un apartado especial a la ética al convertirse en el “motor” de nuestro modo de actuar. Lo interesante es que, mientras la ética tradicional subraya la responsabilidad individual, la comunicación nos lleva a lo intersubjetivo, a lo comunitario, y así introduce el concepto de corresponsabilidad.

Mejorar la comunicación, la de todos, la de los medios, es una tarea compartida, que recae sobre periodistas y productores de información, pero también sobre políticos, educadores y la sociedad en general.

Sólo desde una motivación ética la comunicación deja de ser una herramienta al servicio de los intereses del mercado o del poder. La clave está en encauzarla para que, en ella, emerjan las verdaderas necesidades de la sociedad y para que, gracias a ella, puedan coordinarse los esfuerzos de los distintos sectores sociales para satisfacerlas.

Fuente: Notio. 29/11/10. Comunicación en tiempos digitales, un libro sobre el fenómeno

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viernes, 26 de noviembre de 2010

EDEN acústico en el especial de música

La música, la poderosa música siempre propone nuevos caminos para expresarse. Enredada en las cuerdas de un bajo, en la vibración del platillo de la batería, en la pulsión de una cuerda de guitarra, en el batir de la percusión viven los sonidos que los músicos combinan y le dan sentido en canciones. Canciones que cuentan mundos o los crean de la nada para los hombres, como el edén. Este sábado en Pensar en Nada, especial de música con el acústico de EDEN, la banda de rock-pop oriunda deTigre que está presentando su disco Quiero Entrar. En algo más de tres años la banda ha crecido de manera constante, con importantes reconocimientos, y charlaremos con sus integrantes sobre su actualidad, sus orígenes y sus proyectos. A continuación compartimos una nota sobre su primer disco.

Eden recorrió el norte de la provincia de Buenos Aires para llegar a Abismo Estudios y, después de tres años y de su re fundación, logró crear su primer disco. La banda, integrada por Mariano Jimenez (guitarra), Sebastian Cavagnini (voz y bajo), Claudio Bogs (Batería) y Cristian Franco (percusión y teclados), pudo finalmente consagrar sus creaciones en este trabajo de 12 temas, con un diseño que logra destacar sus influencias. Delata que es un disco con rasgos que van desde el rock, pop internacional y sonidos latinos. “Quiero entrar” contó con la colaboración de diferentes artistas, como Danilo Moschen (actual tecladista de Rata Blanca), Martín Fuchinecco (violín), Leandro Fernandez y Enrique Coquete (vientos).

Con golpes entonados, unos teclados claros por demás, un tema bien rockero con aires de pop, que ya te indica ganas de bailar, arranca el disco con “Atracción animal”. Parece que el siguiente tema “Elefantes” quiere descansar, pero no, sigue con una tonalidad despierta, esos aires de música setentosa, pero a la vez moderna, con efectos musicales mucho más claros, un bajo notable que, a la vez, permite a Cavagnini cantar: “Pero hoy me siento bien / mucho mejor que ayer / y no espero / los momentos que no son / los instantes mas intensos / el silencio en la ansiedad / el difícil equilibrio”. “Autopista del cielo” arranca con una guitarra armoniosa y parece que es la primera canción en la que, ahora si, uno se sienta a escuchar, el baile no esta presenta acá, esta composición permite a la imaginación fluya por sí sola. Hasta podría decirse, un tema romántico.

Pero “Hombre en lúdica” vuelve a esas tonalidades rockeras, dejando en claro cómo podría llegar a ser la performance de Eden en vivo. Entre las influencias de Cerati, Spinetta, y un poco de Oasis, aun así la banda logra distinguirse entre toques bien autóctonos y propios. “El difícil equilibrio de lo opuesto” es todo lo contrario a “Promesas”, siendo éste último más tranquilo, delatando una creatividad soñadora por parte del cantante. El séptimo tema es el que lleva el nombre del disco, “Quiero entrar”, en el que Franco muestra que la percusión encaja claramente en este estilo musical. Es un tema, bien al mango, con guitarras distorsionadas. Continúa una canción declarada pop rock, “Imperfectos asesinos”: “Son los imperfectos asesinos / que viven siempre en la ciudad / tan elegantes visten / son dos nada más”. “Al final” inicia con una llamada telefónica ocupada y es otro corte tranquilizante en el disco, caracterizado por un claro solo de guitarra, que da más que ganas de escucharlo.

El material va finalizando con “La flor sideral”, que es otro tema impulsor para levantarse de la silla y contagiar la energía que provoca; “Nada más” cuenta con un violín que enamora a los oyentes; y “Cachafaz”, con los vientos estridentes y bien acordes, hacen que se vuelva bien hitero y excelente para bailar. A lo largo del disco se logra percibir a todos los músicos en cada tema, lo que muestra una excelente masterización; mientras que, como banda, demuestran ser grandes músicos, capaces de darle protagonismo a cada instrumento. “Quiero entrar” es un álbum que hay que sentarse a escuchar detenidamente y que, seguramente, se podrá disfrutar mucho en vivo.

Fuente: artículo QUIERO ENTRAR por Romina Minulota Esquina Rock Web
.de Eden rock, el Lunes, 20 de septiembre de 2010

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